POEMAS DE CARLOS AGUILLERA

B, Ce-*

En casa de mis padres nunca hubo un gainsborough
el
permis-o
estatal,
o,
el lenguaj/e
cianótic
o
de
u
n
gainsborough
(deforme,
torcid-o,
como
ciertos e-stamentos clínicos de Ce-,
o,
cierta-s notas
políticas
de
chopin

-estrategia
a
proximativa del
sujeto plusváli
/co-):

Vertedero
Vertedero

chopin pro-h-
ibido, o
, chopin
religioso (e
s decir: con la sotana negra de los que cortan la carne);

o: d-
o
nde
respira,

pro-
ces-o mecánic
o
para
establecer
una
p-roducción mas-iva
d-el
Estado,
“ocupación y dinero”
(ha
dicho Ce-),

“test
í-culo
amigdaloeconómico”
(ha
escrito Ce-)

o: donde
el gen tuberculoso
(lo que l-o convierte, de hecho, en un infans de novela)
s
e materia-liza
e-n
e-sa
forma
que se prolonga:
(gusanito-gusanito);

a
cuánt-o
asciende la carne podrida de un maestro en
alemania?
a
cuánt-o
l
a caca pastosa
de un maestro en
alemania?;

costra ideológic
a
de ese
saber
que lee o no en editoriales,
que ob-
serva, en
las vidrier-as [cocaína de un profundo mental],
la(.)ovulación
(.)judía
(.)de(.)
lo
(.)que(.)se(.)
mueve
(.),
o: metabolismus;

froteur
froteur
(lv, 6-7)

as(ssssssssss)co,
anular e
l proceso
(el-engranaje-totalitario-del-proceso,
el en-
granaje qu/e
convierte
en
totalitario
al
proceso),
o: la
percepció-n
mítica del reich
contra
la
máquin-a
(corta la res: distribuye,
corta la res: “el-dinero-en-la-banca”):

flesh/f
lesh/
fle-
sh/
como el que lasquea la te-o-ría factual de los
objetos
u-
sados ;

“tu
excremento a-
necoico s-ulamita,
tu
cerebro
esquizoide m
argarita”,
cancioncilla ligera de un determinado
hábita-t
cerebralis;

o: torsssssssssssssssssssssssión,

sin
hacer per/ceptible la m
utación
física
permanent-e del agua,
en
relación
c
on las
condiciones
de
temperatura e-n el ambiente :
“z
ona equis d
e
poder”
(ha dicho Ce-),
a-vanzan
do
con la premura fofa de un monje hacia el mercado donde
revenden
el
arroz;

músculos:
dos
tres-d
os: haci
a-a
bajo ;

músculos :
dos
———–
tres
———–
dos :
h-
acia ab-
ajo,
con lentitu-d ; c
itando frases de wittgenstein y pound),

músculos:
ha-ci-a-a-ba-jo,

(h-acia
las
notas
políticas
(y, no encontradas)
de
u
n
chopin
en
bucovina
(« la tos, la tos :
cuidado con la tos») :

esputo.

 

Sobre la Verdadera Materialidad de los Alemanes

(Escena semioscura. Mesa de madera en el centro. Una silla y encima una maleta antigua de viaje.)

(Entra Lucky arrastrando un gato de cartón previamente amarrado por el cuello.
Da contra el suelo con un látigo.)

LUCKY: Vamos, camina…, camina (hala la soga), camina…. Eres igual a Pozzo, al que tuve que arrastrar de arriba abajo y de abajo arriba todo el tiempo, como a un cochino inválido nazifascista. Camina!!!

(Coge al gato y lo coloca encima de la mesa.
Pone la maleta a un costado de ésta y se sienta. Gesto de secarse el sudor)

LUCKY: Pero por suerte todo eso terminó ya. Lo maté. Sí, con mi propio movimiento lo maté… (Ríe satisfecho)  No hay cosa que agote más que el “propio movimiento”, y eso era lo que no sabía el muy cochino… El propio movimiento es la propia cabeza, y la propia cabeza es el propio movimiento. Eso fue lo que nunca entendió el muy cochino. Por mucho que se lo expliqué nunca lo entendió (acerca su cara a la del gato), y quizá eso sea lo que tú tampoco nunca entiendas (ríe nuevamente): mi propio movimiento…

(Se levanta y da unos pasos chasqueando nuevamente el látigo contra el piso.
Gira rapidamente en dirección al gato.)

LUCKY: Pensé que al igual que él lo entenderías rapidamente, en unos minutos… Pero ni tú ni él entendieron nada. Todo era muy fácil. Era verme bailar (aqui insinúa unos pasos de tap…) o era verme pensar. Pensar siempre ha sido mi propio movimiento, y pensar y bailar siempre ha sido para mí lo mismo. No se puede pensar si no se mueven en todas direcciones las piernas, y no se puede bailar si no se mueve en todas direcciones la cabeza… Así de simple, pero con orden. Como cuando le demostré a ese cochino y asqueroso y tontofascista Pozzo que las cámaras de gas nunca habían existido. Y se lo demostré bailando. Moviendo mi cabeza y mis piernas a la vez. Y se lo demostré con un libro en la mano (abre la maleta y saca un libro gordo, de tapas negras). El libro de uno de los grandes historiadores ingleses. Este sí que supo mover la cabeza y los zapatos a la vez, un verdadero bailarín. No como ese cochino y tú mismo (alzando la voz y señalando con el brazo extendido al gato). Sí, sí, tú mismo. No me mires así. Tú mismo. El mundo cochino y fascista y nazifascista necesita amos, y yo quise convertirte a ti y a ese fascista Pozzo en verdaderos amos. Que no sólo pensaran y bailaran con la cabeza y los zapatos, sino con todo el cuerpo, como piensan los verdaderos amos. Pero Pozzo dijo que no, y no entendió entonces mi propio movimiento, y no entendió que todo ha sido un invento de postguerra, y no entendió que pensar es negar, negar incluso el propio movimiento en el mismo momento en que se está pensando. Y por eso he sido generoso y gastado mi vida enseñándoles a pensar. Enseñándoles a mentir para que no se dejen mentir. Y ese cochino y fascista y cursifascista Pozzo no lo entendió nunca y orinó encima de mi libro negro, donde se demuestra que los sótanos de gas fueron construídos mucho después, por los rusos, para ensuciar la historia del movimiento del pensar y para hacer dinero con la historia de mi propio pensamiento a la misma hora en que se está pensando…

(Agarra al gato por el cuello y lo tira contra el piso.
Lo patea.)

LUCKY: Pero ni tú ni él lo lograrán, me oyes… (gesto de ahorcar al gato, histérico). La historia de mi pensar es mucho mayor que cualquier cosa que se pueda decir en contra de él, y ahí es donde radica mi bondad y mi propio “estar” humano. Las cámaras de gas nunca existieron y los campos de concentración tampoco e incluso toda la historia alemana nunca ha existido. Acáso tú has visto alguna vez a algún alemán en tu vida? Todo ha sido un invento ruso. Esos sí que supieron pensarse a sí mismos… Pero los alemanes nunca han existido. Ni la filosofía, ni el idioma, ni los ojitos azules de los alemanes nunca han existido. Dime, tú has visto alguna vez algún ojito azul alemán en tu vida?! (ahorcando y separando la cabeza del cuerpo del gato). Todo es mentira. Los alemanes no existen. Nunca existieron. Todo es un invento, un chiste. (Ríe estentóreamente.) Ni los alemanes, ni el gas, ni los sótanos, ni siquiera los gatos… Nada existe. Hasta cuándo tú y ese cochino y nazigermánico Pozzo van a estar diciendo que los alemanes existen. No hay alemanes. No hay nada. Acaso tú te has tropezado alguna vez con algún gato alemán? No (gritando). No, no, no, no hay alemanes, ni gatos alemanes, ni muertos alemanes. Lo único que existen son los rusos. Los rusos y el pensamiento ruso…

(Se levanta.
Escupe y toma nuevamente el látigo. Chasquea.)

LUCKY: Rusos, me entiendes (apuntando al gato que yace en pedazos en el suelo). Rusos, sólo rusos. Esa es la historia. Esa es la historia del pensamiento y es el pensamiento de la historia: Rusos, por eso es que pueden bailar la polka mejor que nadie… Rusos (ríe sarcásticamente), rusos…

(Comienza a bailar en el escenario. Repite: rusos, rusos…, y hace gestos durante un tiempo eufóricamente hasta que cae. Se queda tendido en el suelo junto al gato, muy quieto.
Ruido de helicóptero que se acerca. Búsqueda.)

(Fin de obra.)

 

Das Kapital, por Idalia Morejón

 

. . . . . . . . . .

*: Este poema ha sido construído con fragmentos de Gottfried Benn y Paul Celan. O mejor, con la distorsión de algunos versos de G. Benn y P. Celan. La idea inicial era mostrar cómo un poema tambien podía devenir campo de reclusión, lugar donde se encierran, distorsionan y caricaturizan determinados emblemas de vida-obra, y donde no se ofrece ninguna suerte de solución. Para suerte o desgracia, creo que lo que logra B,Ce– es exactamente lo contrario. A Dios o a Carlos Marx, gracias. (Nota del autor)