Dois textos de Edgar Pou

Cajufacci permite por ejemplo que las ordalías despiadadas alfanuméricas de aplicaciones rituales basadas en tres hombres ciegos comedores de alacranes dorados almacenen información sagrada en su disco duro, para que en todo tu cuerpo puedas usar de una sola y total veiz tu propia sangre, incontenible y roja fluyendo secuencial hacia esa verde y silenciosa red del bosque sin necesidad de conectarte a Internet.

The last Jeroky

El final es aburrido.Como todo final de culebrón.Surfiña llegó a Paraguaylandia, se hospedó nel Hotel Añakua como si nada y se pasaba las tardes bebiendo ari con coca en el loby del hotel y desesperando a medio mundo con sus exuberancias despiadadas. Iba de mini saia y curtía un kiriri enigmátiko que no pudo pasar desapercibido a las antenitas koreanas de nuestro personaje.

Cualquier um

Nadie se imagina lo parecido que un mazakaraguaí es a un ratón. Un ratón pequeño. Ese color medio tímido,sucio y de cuando los recuerdos apenas recobran el verdadero sentido del tiempo. Estoy hablando de los minutos acumulados en vano en lugares extraños, un ascensor, un bondi.Como este en el que estamos bajando suavemente por el […]