Diatribas: La Cultura en la República del Narco

Hace más de quince años varios poetas que se encontraban marginados de los poderes del Frente Nacional por haber venido militando en la “izquierda”, pero que deseaban ocupar algún espacio en la vida social y/o cargos de representación popular, como los que habían tenido numerosos intelectuales que ejercían la poesía como lustre, o que a partir del éxito como rapsodas, alcanzaron lugares de preeminencia en la administración pública o la diplomacia. En Colombia, nada hay más Oficial que estas dos instituciones: La Casa de Poesía Silva y el Festival de Poesía de Medellín, beneficiadas con enormes sumas de dinero provenientes de los Ministerios de Cultura, Educación, de las Secretarías de Cultura de los Departamentos donde actúan y de las Embajadas extranjeras que los apoyan, cuando no de un grueso numero de ONG y Fundaciones. En ambos casos son cientos de millones de pesos los que han recibido en sus lustros de existencia. Igual cosa sucede con el Festival de Poesía de Medellín, cuyas enormes sumas de dinero recibidas desde tantos orígenes siguen siendo secretas para el grueso del público, a pesar de los sucesivos cuestionamientos que en la prensa se le hacen.