Amazonía

desde hace 513 años, la colonia aunque va cambiando de nombre para nosotros no ha terminado (…) no queremos que nos sigan viendo como los pobrecitos, queremos que nos vean como los dueños de nuestras tierras (…) y que podemos convivir con otros pueblos (…) dejando oír nuestras voces

Blanca Ch.

Estas dignas, sabias y sinceras palabras las escuché hace más de una década a una hermana del pueblo kichwa, uno de los pueblos  que resquebraja las fronteras nacionales de Perú, Ecuador y Colombia.

¿Cuánto hemos aprendido a escuchar? ¿Es que interesa al estado peruano y a las grupos y clases  que controlan el poder  conocer lo que sienten, piensan, sueñan los pueblos del Perú? ¡Es que interesa al estado peruano, a los inversionistas y a las elites empresariales comprender otras formas de concebir la vida, la justicia; otras maneras de relacionarse con la madre tierra, los ríos, los bosques, los apus;  otras maneras de conocer y producir conocimiento?

Para el estado y la oligarquía empresarial  sólo existe un modelo económico, una sola manera de entender el mundo, una sola manera de vivir, ambos defienden  un discurso  monológico, monocultural y eurocéntrico  incapaz de  escuchar, incapaz de entender que cada pueblo indígena se concibe como  una nacionalidad con su propia lengua, visión del mundo y de la vida.

¿Cómo se puede legislar sobre un territorio desconociendo a los pueblos que lo habitan?

“Necesitamos un estado fuerte” dicen. Para ellos, la idea de un impersonal “hombre económico” se impone  con balas.  “No son ciudadanos de primera categoría 400,000 indígenas que se quieren imponer sobre 28 millones de peruanos” son las  palabras textuales que el Presidente García pronunció ante cámaras.

Machupichu, los pueblos indígenas y  los pueblos amazónicos se niegan a aparecer sólo en las postales,  sus palabras circulan en el aire:

amigos, amigas,  aun no sé qué hacer, algo grande hay que hacer. difundamos lo que está pasando en mi pueblo. ya han talado ocho mil hectáreas, podemos encontrar numerosos caparazones de tortugas que pudieron escapar del fuego, los campesinos han estado vendiendo las crías de animales que atraparon en los hoyos, avecillas que perdieron sus nidos, plantas medicinales y maderables consumidos por el fuego.  nunca más se volverá a ver esos majestuosos árboles que levantaban sus brazos hacia el cielo y  desde esa altura  nos acariciaban con un suspiro … ¿quiénes nos devolverán esos árboles y animales? ¿qué agua tomarán nuestros hijos? ¿en qué tierras sembraremos o plantaremos nuestras frutas? ¿por qué vendemos nuestra vida?

(Pobladores, Yurimaguas)

¿Por qué vendemos nuestras vidas?

¿Por qué señor ministro?

¿Es que realmente No hay estado?

El 6 de junio del 2008, el pueblo amazónico inició un paro por la derogatoria de la Ley Forestal y Fauna Silvestre sobre la cual nunca hubo consulta (para qué si para el gobierno somos bárbaros y salvajes como los bosques  y  los ríos que el estado y las corporaciones explotan, saquean y destruyen desde hace mucho con la lógica de la productividad y la elección racional ). Sin embargo, para muchos, la presencia del estado es  inexistente y reclaman su presencia.

¿No hay estado? ¿O es que se requiere otro estado, un estado que represente la diversidad y no un estado aún oligárquico y monocultural?

Lo que parecen expresar los pueblos amazónicos y los pueblos que en estos momentos en el sur del país demandan ser escuchados, es que este estado no los representa, que necesitamos otro estado, un estado plurinacional, porque el “estado nación moderno” no representa a las mayorías del Perú, las arcaicas y autoritarias estructuras partidarias tampoco.

Frente a esta lógica del estado como de las estructuras políticas hegemónicas y las corporaciones que representan , los pueblos y nacionalidades indígenas por experiencia propia y haciendo suya las huellas de “buen gobierno” propuesta por el intelectual indigena Felipe Guamán Poma de Ayala, proponen la alternativa de buen gobierno basado en el “buen vivir” que empieza por reconocerse hijos de la Pachamama. Los hijos de la tierra no pueden destruir, esquilmar, explotar a la madre tierra. Se trata de una racionalidad distinta, en la que el ser humano no está separado de lo que en occidente se denomina naturaleza o recursos naturales, un objeto externo sin ninguna relación con los individuos de carne y hueso.

El 22 de septiembre del 2008, el congreso deroga los decretos legislativos 1015 y 1073 y ofrecen revisar la ley 1090.

El 12 de marzo del 2009, ante la promesa incumplida, AIDESEP solicita al Congreso y al presidente del Consejo de Ministros se constituya una mesa de diálogo. Piden la derogatoria del decreto legislativo 1090 y en su lugar elaborar juntos una nueva norma que sea beneficiosa no sólo para los pueblos amazónicos sino también para los pueblos andinos y costeños.

Los envían al Congreso, pero tampoco son atendidos, por el contrario, dilatan la atención y encarpetan el petitorio. El 9 de abril inician una huelga general indefinida. El 16 de abril, las comunidades asháninkas  con arcos y flechas toman el aeropuerto Atalaya de Ucayali. El 20 de abril, Jehude Simon se reúne con los dirigentes de AIDESEP y acuerdan formar una comisión multisectorial, más todo continúa igual.

5 de junio de 2009, irónicamente el día del medioambiente,  entre el inconmensurable verdor, las balas y las bombas lacrimógenas disparan por la espalda.  El pueblo amazónico siente atropellado sus derechos constitucionales.

Los médicos están desesperados porque no tienen ni los medicamentos ni los instrumentos necesarios.

“El estado tiene el deber de defenderse y defender el sistema”, decía el congresista Hildebrando Tapia.

“El día de hoy a las 5 de la mañana han ordenado matar a nuestros hermanos, vía aérea con helicópteros como si fuéramos delincuentes”; manifestaba  Alberto  Pizango, dirigente de Aidesep.

Una pobladora declaró: “Por culpa del gobierno se han muerto mis hermanos, se han muerto mis tíos, se han muerto mis ríos”.

“Pizango es un delincuente”, afirmaba Mercedes Cabanillas, ministra  del Interior.

Alan García: ¡A quien no le conviene que se extraiga riqueza del subsuelo! A quien le conviene que el Perú se detenga!

“Nosotros no somos terroristas señor García, nosotros no queremos que mueran nuestros bosques, nuestros ríos ni humildes policías ni nuestros jóvenes hijos. Nosotros no somos terroristas, contra terroristas hemos luchado señor presidente, usté es terrorista señor García.  Indígenas son pueblos  olvidados”.

 

poblador, bala en el corazón,

toque de queda en Bagua Chica,

corazón sangrado,  río de bosques sin mañana?

Mujer huambisa, canta con dolor,  lengua  incomprensible para el periodista

¡Comprende usted  señora ministra de artillería?

abraza el dolor cantado en la mujer huambisa

mi hermana huambisa llora ante el periodista incrédulo,

madres que han perdido a sus hijos  abrazan al periodista

como a un hermano, hijo de la tierra.

“A las 6.30 policías empezaron a disparar y a arrojar bombas lacrimógenas, nosotros somos pacíficos”.

La defensoría del pueblo: “La defensoría hizo un análisis ratificado por la comisión de constitución. La ley no respeta la identidad cultural de lo pueblos indígenas. Yo creo que deben haber responsables, los jueces lo dirán”.

Aidesep:  “meses y meses en lima de 8 de la mañana a 8 de la noche. que se debatirá, mañana, pasado”.

Nunca hubo verdadera voluntad de diálogo

Shampion Nomingo Cesen:  “el señor Pizango ha obedecido las decisiones colectivas de las comunidades, el señor Pizango es un intermediario (…) Nosotros no hemos iniciado, es el sistema político, el racismo ha propiciado… nos hemos matado los dos, como dicen mis viejos tenemos que sentarnos para hablar . Pedimos derogar el decreto ley, normas cuestionadas y hacer un nuevo decreto que represente los intereses de los pueblos amazónicos, andinos y costeños.  La comisión establecida no es un mecanismo adecuado, insistimos en la posibilidad de derogar y hacer una nueva norma.”

“Nosotros dependemos de las decisiones de las comunidades, los comuneros están replegados a sus comunidades y están evaluando. Por ejemplo en San Martin y otras regiones sigue la protesta, el pedido es: 1. que se instale una comisión multisectorial para ver los casos de matanzas en el Amazonas, 2. que se levante el toque de queda, 3er punto no persecución a los dirigentes,  señor Hildebrandt, aquí nadie ha ordenado,  si a usted le matan a sus hermanos, hijos, tíos…”

“No estoy justificando,  se podía evitar, si el congreso no hubiera postergado, la población indígena por lo menos estaba esperando eso que por lo menos se iniciara el debate…

Los policías han alentado, los policías han ido con armas de fuego, nosotros no somos terroristas,  nosotros hemos ayudado a pacificar. Nosotros estamos invocando al congreso que se debata…”

 


Coda: El país entero fue interpelado por los pueblos de la Amazonía. Y  gracias a la movilización generalizada de la población peruana y la solidaridad mundial, el gobierno del presidente García retrocedió, el primer ministro Yehude Simons declaró la derogatoria de la ley, no le quedó otra que reconocer la inconstitucionalidad del decreto legislativo 1090, decreto que vulnera el convenio 69 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos Indígenas; mas la lucha por una vida con dignidad y justicia y la potestad soberana de los pueblos de decidir sobre sus vidas continúa.

Sobre Carolina Ortiz Fernández

Nació en Lima. Ha obtenido premios de poesía en Perú, y ha publicado los poemarios: Cuando la luna crece y Una encendida en el desierto, además de textos sobre cultura, discurso y poder en diversas publicaciones de Ecuador y Perú. Sus poemas y ensayos han aparecido además en revistas como Hueso húmero, Revista de Arte y Cultura, Dedo Crítico, Sieteculebras, y Sociología. Es profesora en la UNMSM y en la Universidad de Lima.