Entrevista de Lourdes Vásquez a Prisca Agustoni

Entrevista de Lourdes VÁsquez a Prisca Agustoni

Prisca Agustoni: En el prefacio de tu antología “Bestiary”, publicada por la Arizona State University, dices que mucho de tu poesía resulta de la “raíz caribeña” que llevas. En qué medida se expresa tu ser caribeño, en el texto poético?

Lourdes Vásquez: Creo que el paradigma isla-nación-colonia esta manisfestado en gran parte parte de la literatura caribeña y mi literatura no es la exepción.   El Caribe es el gran puerto en donde siguen parando todo tipo de piratas y de militares  El flujo de los distintos idiomas y dialectos de este  archipiélago, cuyos centros se mueven en acorde con quien controla el poder político, y que se pueden extender a  Nueva York, Miami, Toronto, Italia, España o Venezuela, nos educa hacia una apertura de culturas y usos. Añadimos a esto el elemento del mestizaje que elimina la visión única de una sola historia. El Caribe es un espacio con múltiples historias—todas contadas a medias—porque siempre se ha sabido que quienes han controlado estas islas han escondido gran parte de la verdad.  Así por ejemplo, si yo quisiera explorar la historia de mi isla en el siglo diecinueve tendría que dirigirme no tan solo a los Archivos de India de España, sino a los archivos ingleses,  holandeses y norteamericanos.  La interacción con esos otros tantos contenedores culturales crea una apertura extraordinaria que confronta cualquier visión homogénea.  Esa homogeneidad es la que se escribe y se lee en las distintas literaturas del Caribe.

PA: En tu opinión, el hecho de ser isleña, de Puerto Rico, hace con que tengas una preocupación especial con el ritmo del texto (tanto en poesía cuanto en prosa)? Lo pregunto, pues esta preocupación es la que caracteriza, para Benítez-Rojo, el texto del escritor caribeño….

LV: En definitiva, el ritmo es importantísimo en todo lo que escribo. La cadencia, esa serie de sonidos que se repiten de un modo regular o medido, como el movimiento de las mujeres caribeñas cuando caminan, es lo que intento recoger en la combinación de acentos, repeticiones, combinaciones, pausas y/o cortes. Escribo en “pulsaciones” a la manera de Lyotard. Intento que el ritmo del texto se mueva como la música, de este modo el texto lleva una doble misión de ser además performativo.  Esto es así porque considero que el verso, la palabra o la frase, están íntimamente ligados a las pulsaciones del corazón.

 

PA: Puedes hablarnos un poco de tu trayectoria personal, de Santurce para Nueva York, y de cómo ocurrió tu iniciación con el mundo de la literatura.

LV: Llegué a “El Barrio”-East Harlem (NY) muy pequeña.  Mi padre vino, como muchos puertorriqueños, a trabajar.  A mi madre no le gustó la ciudad y decidió regresarse a Santurce—de donde somos originalmente;  un barrio con una gran tradición musical. Vivíamos rodeados de cantantes (uno de mis tíos llegó a ser un gran cantante); las mejores orquestas de salsa, boleristas y salseros se originaron en ese barrio, pero nunca pude olvidar los ladrillos rojos de los edificios y las calles oscuras de Nueva York, así que desde que pude liberarme de mi familia he estado viviendo entre la isla y la ciudad. Llevo la mitad de mi vida en una orilla  y la otra mitad en la otra orilla.

De muy pequeña me adiestré para ser bailarina, gané una beca y seguí preparándome para continuar bailando, también escribía un diario. Alguien dijo que el arte viene en pares- entonces estaba pensando en mí cuando lo dijo.  Dejé el baile porque me lastimé la espalda y luego de unos cuantos años, decidí tomar en serio la escritura de mi diario.  No me desarrollé o publiqué con ningún grupo de escritores particularmente; más bien mi escritura la he desarrollado a solas y separada de escuelas o grupos literarios.  Además, el hecho de moverme entre dos ciudades: San Juan y Nueva York, me ha dado también un lente óptico más amplio.

 

PA: La antología bilíngue “Bestiary” deja claro que tu poesía, desde el comienzo, tiene una fuerte inclinación para la prosa, o sea, la prosa y la poesía conviven y convergen en tu imaginación sin mayores conflictos, no es cierto? Me gustaría saber si fuiste (o te descubriste) primero poeta o prosadora. O las dos a la vez.

LV: Primero me descubrí poeta. Luego de trabajar varios años con la poesía me metí de lleno en la prosa. Yo describo mis trabajos como ‘textos’, porque en su gran mayoría  existe una hibridez. En el caso de mis cuentos, tienen mucho de la estructura fundacional de la poesía. En en el caso de la poesía, la voz narrativa es bien fuerte. A medida que pasan los años puedo ver y sentir con más claridad la diferencia inequívoca del manejo y construcción del cuento; no es así con la poesía—ésta puede contener una estructura con variaciones de registros narrativos bastante amplios.

 

PA: Podemos percibir que el lenguaje literario cumple una función casi de redención en tus textos. Así se explica cómo las mujeres protagonistas de tus poemas, muchas veces seres humanos completamente subyugados, pasan a asumir el propio discurso, lo que es una conquista fundamental. ¿Estoy engañada?

LV: Las mujeres tienen un papel fundamental en esos textos de Bestiary, ya que la mujer contiene una cavidad en el cuerpo, de donde puede surgir una naturaleza similar o una emoción que provoca revueltas, pasiones y conflictos y que terminan siempre oprimiéndola.  Es curioso como de esa opresión, de ese oscurecimiento, de ese concreto relleno de más concreto, resurge ella como el Ave Fénix. Las voces de las hablantes en Bestiary combaten de alguna forma las estadísticas de la violencia contra la mujer que cada día son más altas.  Dentro de la voces narrativas de estos textos hay siempre una voz de resistencia, sin caer en el panfletismo.  Son también voces adivinatorias que narran lo suyo y lo del otro, hablando también sobre la sanidad y la locura, o el sueño y la cotidianidad, haciéndolas de esta forma portadoras del secreto.

 

PA: La impresión que uno tiene, al leer tus textos, es que eres una escritora fuertemente vinculada a la realidad concreta, casi social, de tu entorno, lo cual deja señales  profundas en la literatura que escribes. ¿Cómo es tu proceso de creación literaria? De dónde surge una imagen, una idea, más bien de la ventana o de la página de un libro?

LV: Mis textos surgen de la ventana y con la lectura elaboro lo que veo en la ventana.    Me considero una gran lectora, pero sobre todo soy una gran “escuchadora”;  es lo que me mueve a escribir (o seguir investigando el tema)  para continuar escribiendo. Por lo tanto sobre lo que escucho– y esto incluye la noticia diaria—puedo elaborar un discurso ecléctico, hasta atraparlo en la conciencia misma del texto. Ahí es dónde está el reto, ya que el tejido y la fibra del discurso oral me transporta a la épica de la página en blanco, en donde los protagonistas se inician en pequenas batallas sociales o personales

 

PA: Volviendo sobre tus influencias literarias, ¿cuáles son las lecturas fundamentales de tu formación como ser humano y como escritora?

LV: Muchos y varios. Sor Juana y San Juan de la Cruz. Los poetas y narradores latinoamericanos contemporáneos—Severo Sarduy por su barroquismo, Sabines y Vallejo por su capacidad de amar, Carpentier y Borges– por su cuestionamiento de la realidad y la construcción de laberintos narrativos. El juego de la escuela de narrativa argentina por su conciencia compleja, inventiva, plural y política—Roberto Arlt, Luisa Valenzuela y Ricardo Piglia.  Los DADA’s y los surrealistas por sus revelaciones y profecías: Huidobro, Alberti y Vicente Aleixandre. Los poetas y narradores del Caribe–inglés, francés, español—Pedro Mir, Palés Matos, Aimé Césaire, Braithwaite, José María Lima, ”entes orgánicos” de gran estética y compromiso social. Los poetas de la generación del 36 español—Miguel Hernández—entre ellos, por su poesía apasionada y mimética. Los poetas y narradores norteamericanos—Jack Kerouc, Allen Ginsberg, William Carlos Williams (mitad puertorriqueño), ee cummings, y Tom Wolfe por su habilidad de describir con claridad el entorno norteamericano. Detaco movimientos y estilos de gente que demuestran un acercamiento sin linajes de la literatura. Y esto por mencionar algunos, hay muchos otros. En traducciones he leído mucha literatura francesa, italiana, rusa y china.

 

PA: Hablábamos, antes, de tu trayectoria ‘dividida’ entre Santurce y Nueva York.  Me gustaría saber si la Lourdes Vázquez de Santurce es distinta de la de Nueva York, y por qué. (NDR: lo pregunto, porque creo que nosotros también mudamos un poco dependiendo del lugar donde nos encontramos). Cuando estás en NY, extrañas algo de Santurce? Y cuando estás en Santurce, qué extrañas de NY?

LV: Tal vez, porque llevo desplazándome desde muy pequeña entre Nueva York y Santurce no me he sentido desarraigada.  Siento tal vez que ambos mundos son muy míos y se nutren de todas las experiencias que he tenido. Aunque te confieso que el Caribe me atrae enormemente.  El asunto de las playas, el mar, las siestas, las tardes y los días de no hacer nada.  Cuando quiero descansar es a donde voy.

 

PA: Es muy interesante la visión de la mujer que está en tus textos, y que confirmas en la entrevista. Te pregunto: cuál es tu opinión sobre la condición de la mujer escritora, mujer artista, mujer pensadora, en un mundo que vive dividido entre los valores tradicionales y las ganaa de quebrar con estos esquemas y discursos que muchas veces, son empleados para oprimir?

LV: En el caso de la sociedad puertorriqueña—esta ha tenido un profundo respeto por la mujer escritora. Tuvimos una escritora, además de anarquista y activista social que escribió una manual para el amor libre—estoy hablando del fin del siglo diecinueve y principios del veinte. Fue la primera mujer en vestirse con pantalones  en público, (en el año1880) por lo que fue “encarcelada por llevar traje de hombre” en Cuba. Hablo de Luisa Capetillo. Hemos sido el primer país de América Latina con ley de divorcio y ley que condena la violencia doméstica.  Esto no quita que a nivel privado exista todavía una opresión incuestionable—y aquí las estadísticas de la violencia doméstica pueden atestiguar. Mas en el campo de las artes—no conozco una sola historia de artista o escritora que haya sido oprimida públicamente y/o su voz no haya sido reconocida.. Entiendo que no ha sido así en el resto del continente, y que aún hasta el día de hoy hay mujeres escritoras que son marginadas por su condición de género. Habría mucha tela que cortar, más creo que la mujer escritora se posiciona ahora en una de sus mejores épocas.

 

PA: Volviendo a tu trabajo: cuáles son tus proyectos para el futuro?

LV: En el 2004 salieron tres libros míos: La estatuilla (Cultural) que incluye el cuento ganador del premio Juan Rulfo, y dos libros de poemas: Salmos del cuerpo ardiente (Chihuahua Arde), y Bestiary (Bilingual Review Press). Sobre Salmos del cuerpo ardiente la artista Consuelo Gotay escogió este libro para producir una edición de artista “livre de artiste” que se va a exhibir en Puerto Rico en noviembre del 2006 y en la primavera del 2007 en Nueva York. Bestiary salió finalista en el premio Foreword Mejor Libro del Año–un premio muy importante en Estados Unidos. Para finalizar acaba de salir mi primera novela: Sin ti no soy que ha tenido muybuena acogida..  De vez en cuando organizo alguna serie sobre literatura.  Por ejemplo, hace cuatro años organicé en la Galería The Gathering of the Tribes una serie sobre poesía y traducción con el título: Latitude South y por donde pasaron alrededor de 16 poetas y traductores. Este año organicé para el Instituto Cervantes de Nueva York, un encuentro de dos días sobre  literatura  (y las artes) puertorriqueña de la diáspora con el título: Puertorriqueños en la Ciudad.  Por otra parte acabamos de finalizar una colaboración interesantísima de un video, con el artista multimedia Adál Maldonado y la actriz Tere Martínez, de un extracto de uno de mis cuentos.  Un trabajo fascinante con el título Meche en doble luna llena. Todo esto me ha mantenido ocupada. Mientras tanto llevo ya una temporada trabajando un nuevo manuscrito de cuentos y otro de poesía.

 

 

 

Bestiario

Esta es la historia de una mujer en su
habitación. De noche un enorme
insecto se dedica a vigilarla. La
mujer confusa, la mujer irritada, por
tan insignificante animal. La mujer
atemorizada huye de esquina en
esquina, más sus sentidos le indican
que el animal se encuentra cerca. El
insecto que agita sus alas vigorosamente,
la mujer fuera de sí. La mujer
que conoce el poco espacio que queda
entre ambos. El insecto que vuela el vuelo
seguro de lo horrible. Ella, ya sin espacio.

 

La cabalgata

Todo el día he estado cabalgando
este caballo. Un animal vigoroso
y suave al tacto. Es como trotar con el lobo,
la zorra, sus patas, su cabello largo.
Galopando con esa intensidad me
aficiono al óvulo, al ovario entero,
todos los huevecitos de mi cariño
y de a poco cuatro poderosos brazos
me levitan, sientiéndome cómoda,
sin peso, suelta, suspendida y estas ganas
de estar, solo estar, la mera presencia
y brillo como un hallazgo de oro
en mitad de la cueva o un incendio
de guirnaldas en medio del bosque.
Todo el día.

 

Lourdes Vázquez nació en Puerto Rico un 26 de mayo, de un año que ella prefiere olvidar. Lo único que ahora desea es sentarse a escribir sus cuentos y a preparar la edición de su primera novela que presentará a final de año.

Llegó a Cartagena para el encuentro de bibliógrafos de América Latina y quedó encantada por las coincidencias que unían a La Heroica con su San Juan. Hombres alegres y mujeres de risa rápida:

“No me he sentido extraña aquí, la muralla, los pasajes, toda la gente te trata como si te conociera desde hace mucho tiempo, en cambio en Nueva York —donde vive y trabaja— los niveles de agresividad son altos, la gente te insulta en cualquier lengua y tú tienes que desarrollar tu forma de ser agresiva, si no la tienes, debes ser como un actor y lanzarte a escena, una escena hostil, en esas calles llenas de gente de todas las culturas”.

Desde niña, Lourdes se dedicó a la lectura y la danza. Siendo una adolescente se hizo bailarina profesional, y llevó su baile a varios lugares del mundo por más de 16 años, hasta que una seria lesión la hizo alejarse de los escenarios.

“No sabía qué iba qué rombo tomar. Había estado desarrollándome como bailarina y una lesión representaba abandonar todo lo que había hecho hasta ese momento. Tenía una gran afición por la lectura, en especial por la historia del país, y, en los días de convalecencia, me dediqué a conocer ese Puerto Rico que nos habían negado. En la escuela no se enseñaba historia del país, sólo hasta cuando llegué a la Universidad de Puerto Rico pude saber más del país donde vivía, de lo que en realidad éramos”.

Con esas lecturas comenzó a formarse una actitud de lucha, característica que ha sido parte de la personalidad de los verdaderos puertorriqueños. Una actitud que viene desde la misma llegada de Colón en noviembre de 1493, pasando por la lucha contra el capitán Juan Ponce de León, hasta las más recientes disputas con el gobierno de Estados Unidos.

“Cuando voy a mi casa, a mi mamá le da miedo que saquemos la bandera de Puerto Rico a la calle. Bueno, hubo un tiempo en que estaba prohibido izar nuestra bandera, y el inglés se imponía como la lengua oficial. Hay todavía en Puerto Rico mucha gente como mi mamá, piensan que somos un barrio de Estados Unidos y que nuestra identidad es la del Norte, pero no, la verdad es que los intelectuales y la gente puede decir lo que deseen contra Estados Unidos, es el tiburón más grande de la región”.

Creadores como Luis Rafael Sánchez, Ángel Quintero, o Lourdes Vázquez, ahora también cerca de Cartagena, como los dos anteriores, han mostrado al mundo con sus obras el sentir de un pueblo que batalla contra las nociones que llegan de fuera y pretenden imponerse.

“La condición del escritor en Puerto Rico no es fácil, hay poco apoyo para publicar. Luis Rafael Sánchez, por ejemplo, tuvo que salir. La guaracha del Macho Camacho fue publicada en Argentina primero. El apoyo a la poesía es casi nulo, no se dan cuenta que existen muchos escritores excelentes. Por otro lado, nuestra sociedad está dominada por diez o doce familias que te imponen stops, cuando vienes a ver estás cercada. La salida es franquearlos con el arte que realizas, con el trabajo creativo.

Aquella lesión en su pierna izquierda alejó a Lourdes Vázquez de los escenarios, pero la llevó a encontrarse con la literatura. En ese instante de dolor comenzó a escribir y edificó una nueva vida.

Escribiendo poesías y cuentos cortos hizo sus maestrías en literatura, estudió para convertirse en bibliógrafa, se casó, publicó sus primeros libros, cuidó y crío a sus dos hijos, llevó —como asegura— casi con una doble personalidad.

“Necesitaba escribir —recuerda—, lo hacía a menudo, en la estación del metro, llevaba los temas en mi cabeza mientras preparaba un tetero o hacía una comida para mis hijos. Una conversación podría revelarme una metáfora, la tenía en la mente y la llevaba a mis textos, era un impulso, una energía que no ha cesado”.

A pesar de vivir en Estados Unidos siempre regresa a Puerto Rico. En ese ir y volver advierte la riqueza y relación de las dos lenguas, español-inglés, noción que la ensayista norteamericana, Doris Sommer llama la estética bilingüe. Un espacio de encuentro no sólo de las lenguas, sino de las dos culturas. Donde el lector bilingüe se enriquece y el monolingüe se reconoce.

“No veo ningún problema en usar el lenguaje de esa manera, yo incluyo frases en portugués, francés o inglés en mis textos, porque es la manera como se dan en la sociedad que vivo, tanto en Puerto Rico como en Nueva York, esa relación híbrida es una realidad y la literatura debe reflejarla, son nuevos matices que sólo son posibles en ese contrapunteo de las dos lenguas. A veces nos dicen que no sabemos hablar español, igual puedo decir yo de un argentino, o un chileno, pero bueno ustedes aquí tienen el Instituto Caro y Cuervo y son los llamados a conservar el idioma”.

En ese espacio híbrido, Lourdes Vázquez se ha movido, juega con las dos lenguas para mostrar el sentir que tiene por su Puerto Rico y cómo son apreciados por la sociedad norteamericana. Para ella, las formalidades de una lengua no son importantes, es más importante la fiesta que se arma al momento de crear un texto. Una frase en inglés o francés convoca al goce, una reunión donde pueden estar todos unidos en ese inmenso Caribe.

En sus textos un hombre o una mujer se enfrenta a aquellos sentimientos que pueden vulnerar su existir, un amor difuminado que aún perturba, un recuerdo que duele, una reflexión sobre nuestra sexualidad, deseos, placeres y rechazos, adquieren diversos matices, tanto en la agresiva comunidad neoyorquina como en la tranquila y fiestera de San Juan.

“He estado yendo y viniendo y mi trabajo es apreciado en ambos lugares, a diferencia de escritores que son recocidos en Estados Unidos pero rechazados, por diversas circunstancias, en su tierra de origen. Estados Unidos puede ubicar a un autor en primer lugar de ventas, pero eso de qué sirve si tu verdadera tierra no te aprecia, hay algo de perversión allí, es mostrar que tú puedes triunfar en esa tierra, sin importar la tuya… ese tema siempre es complicado tratarlo”.

En medio de esas dos sociedades, ella tiene una sola posibilidad: la soledad. Condición que le recuerda aquella lesión que la llevó a escribir.

“Es lo único claro que tengo —dice—, debo hacer mi trabajo como bibliógrafa, que debo cuidar a mis dos hijos, a pesar de que ambos son mayores de edad, ahora tengo una nieta que se llama Coral, hay proyectos que no se han cumplido, pero busco la soledad para sentarme construir esos textos que a veces guardo por mucho tiempo en mi mente”.

Lourdes Vázquez habla con la delicadeza de una bailarina de ballet. En cada frase o gesto exalta su condición de mujer, un rasgo esencial en su obra, que aborda con enorme sinceridad.

“Es mi condición la que expreso, yo estoy interesada en mostrar aquellos actos o discursos que me censuraría en mi vida cotidiana, pero en la escritura no puedo hacerlo, entonces los expongo con libertad. La condición de la mujer en Puerto Rico es difícil, muchísimas mujeres son asesinadas por sus esposos o amantes, es terrible. Lo que trato de exaltar es la condición de libertad que debe caracterizar cada acto femenino”.

El 26 de mayo, Lourdes Vázquez leyó algunos de sus textos en la Biblioteca de la Universidad de Cartagena, era también el día de sus cumpleaños. Al final, en medio de aplausos y felicitaciones, aseguró no querer seguir cumpliendo más, lo que sí quiere es cumplir ese sueño que la mantiene despierta: escribir.

por David Lara Ramos