Sobre Enrique Winter

(Santiago, 1982) É autor, em poesia, de Atar las naves (prêmio Festival de Todas las Artes Víctor Jara), Rascacielos, Guía de despacho (prêmio Concurso Nacional de Poesía y Cuento Joven) e, ao lado de Gonzalo Planet, do álbum Agua en polvo (prêmio Fondo para el Fomento de la Música Nacional) –reunidos em Primer movimiento e republicados nos livros Código civil y Oben das Meer unten der Himmel–, e de Sign Tongue (prêmio Goodmorning Menagerie Chapbook-in-Translation), a ser lançado em muito breve sob o título Lengua de señas (prêmio Concurso Nacional de Poesía Pablo de Rokha), além de autor do romance Las bolsas de basura, já publicado em 2015. Traduziu Charles Bernstein para o espanhol e publicou as traduções em livros que mudam de título e número de páginas conforme o país de publicação: Blanco inmóvil, Abuso de sustancias y Grandes éxitos, lançadas no Chile, no México e no Equador, e –junto com Bruno Cuneo e Cristóbal Joannon– Decepciones do inglês Philip Larkin. É também mestre em escrita criativa pela New York University (NYU). Trabalhou como editor nas Ediciones del Temple e foi advogado da Câmara dos Deputados do Chile.

Sibila, lugares contemporâneos da poesia: Enrique Winter

ENRIQUE WINTER (Santiago, 1982) é autor, em poesia, de Atar las naves (prêmio Festival de Todas las Artes Víctor Jara), Rascacielos, Guía de despacho (prêmio Concurso Nacional de Poesía y Cuento Joven) e, ao lado de Gonzalo Planet, do álbum Agua en polvo (prêmio Fondo para el Fomento de la Música Nacional) –reunidos em Primer movimiento e republicados nos livros Código civil y Oben das Meer unten der Himmel–, e de Sign Tongue (prêmio Goodmorning Menagerie Chapbook-in-Translation), a ser lançado em muito breve sob o título Lengua de señas (prêmio Concurso Nacional de Poesía Pablo de Rokha), além de autor do romance Las bolsas de basura, já publicado em 2015. Traduziu Charles Bernstein para o espanhol e publicou as traduções em livros que mudam de título e número de páginas conforme o país de publicação. É também mestre em escrita criativa pela New York University (NYU).

Donde no hay de Eduardo Milán

Foto: Régis Bonvicino

Eduardo Milán (Rivera, Uruguay, 1952) es, probablemente, quien más conoce de poesía latinoamericana y quien más piensa en ella. Sabe adónde nos han llevado la proliferación de adjetivos llorosos, el canto y el desencanto político y las recreaciones didácticas de las vanguardias. La coherencia entre los ensayos en los que denuncia esto y su poesía impide a esta última la manipulación emocional, habitando, entonces, una “nación sostenida en suelo de hundidos” (114). Para Milán hace rato ya que el poema fue y Donde no hay puede leerse como un manifiesto en contra de su pretendida trascendencia. El libro expone que la poesía es lenguaje, y se hace materialmente con él. Esto no es tan obvio como parece, pues en muchos de los poemas de Milán son los sonidos los que llaman, posteriormente, al sentido de las frases. Su propuesta es así contraria a la del poema habitual, que cuenta y luego suena. En el primer texto, por ejemplo, hay un “lugar paria sin par”, despachando la eternidad “para cuando se decía ‘éter’”, “se olía en el aire un óleo” y un “absoluto” (21) que bota el sol, la sílaba sol, la nota sol al verso siguiente, para declarar que la poesía aquí se jugará a ras de piso, sin totalitarismos luminosos. Renuncia, en otro desacuerdo, al poema con principio y conclusión, al poema que refiere miméticamente a lo vivido, proponiendo otra experiencia: la de estas palabras desplegándose incesantemente en la inquietud.