Fariñas: ni loco, ni suicida


Fariñas está enfrascado en una negociación, no en un acto suicida. Persigue un objetivo: salvar la vida de dos decenas de presos enfermos. La muerte no es su propósito, sino un riesgo que acepta en esta negociación. Lo que lo hace aparecer suicida es que crea en la factibilidad, por remota que ella sea, de tener éxito con un interlocutor que, además de soberbio, ha dado muestras de estupidez reiterada por el modo en que se ha venido conduciendo.